miércoles, 29 de enero de 2014

El héroe

El héroe

Un día yo regresaba de la oficina en mi carro e iba por una avenida muy transitada cuando vi por la ventanilla a un hombre que asaltaba a una muchacha. Me encolericé y a pesar del tráfico me bajé y fui hasta donde estaba el tipo, le di una trompada, le quité la pistola y le devolví la bolsa a la muchacha. Lo hice tan rápido que el asaltante cayó al suelo y se quedó unos segundos sorprendido, como en shock. Después se levantó y salió corriendo. Yo regresé al carro y seguí mi ruta.
La sorprendida mujer apenas me sonrió; estaba temblando del susto. Se las habrá arreglado después como pudo, porque yo no me iba a quedar a asistirla, ya había hecho bastante. Aquel día regresé a casa tranquilo y satisfecho, y repasé mentalmente lo que había pasado y lo que había hecho. Pensé en que no era tan difícil hacer ese trabajo y que cada vez que hubiera algún ladronzuelo al que pudiera someter iba a entrar en acción. Sería una especie de superhéroe menor.
Sin embargo, aunque pareciera que los ladrones abundan en esta ciudad, pasaron dos semanas antes de que pudiese entrar en acción de nuevo. Caminaba al mediodía para ir a almorzar a un lugar cerca de la oficina, cuando escuché un grito y luego un tipo corriendo, con una mochila. Alguien gritó ¡ladrón! y yo fui corriendo tras él. Lo alcancé, y me barrí cual futbolista tacleador y el tipo cayó dando una voltereta muy peculiar en el aire. Le di una patada en la cara, agarré la mochila y se la dí al muchacho que había gritado. Antes revisé el contenido y le hice preguntas, para ver si él realmente era el dueño. Luego me fui a almorzar.
Se supone que después de acciones como esta los niveles de adrenalina suben un montón y debería pasar algún tiempo antes de recobrar el estado normal. No sucedía así en estos casos, y salvo la agitación por el esfuerzo físico, no habían más secuelas. Nadie en la oficina notó agitación en mi comportamiento; se enteraron al día siguiente. Un par de muchachas que nunca me habían prestado mucha atención me invitaron a almorzar.
El tercer caso en el que me desempeñé como superhéroe menor fue en un asalto a un banco. Creo que me extralimité, pero me dejé llevar por el ímpetu. Eran tres tipos. Al que apuntaba al cajero lo sometí de un codazo en la sien y afortunadamente era el único que tenía arma. Los otros dos salieron corriendo, pero los agentes de seguridad del bancolos alcanzaron. Luego llegó la policía y se los llevaron. El gerente del banco me pagó el almuerzo y me ofreció abrir una cuenta, pero ya tenía una y no me interesaba otra.
A raíz de estos tres incidentes mi fama en el área cercana a la oficina creció. Nunca tuve tanta suerte con las mujeres ni tanta consideración de parte de mi jefe. El dueño de la empresa solía referirse a mí como “nuestro héroe”. La gente agregó otras aventuras que no tuve, algunos pensaban que yo había sido militar o policía o que era un agente encubierto. Otros decían que yo había sido narcotraficante entrenado por los zetas.
En un par de ocasiones más reduje a otros asaltantes, pero no recuerdo que hayan sido memorables. Lo cierto es que mi fama no dejó de crecer y no faltó quien me ofreciera pelea, aunque fuera sólo por joder. Un club de apostadores clandestino me contactó para que peleara por las noches en un parqueo privado, pero no les hice caso. Me ofrecieron un buen dinero, pero lo mío nunca fueron las peleas.
Me hablaron dos empresas de seguridad privada para asesorarlos, me citaron en la policía, me quisieron entrevistar en dos diarios, una radio y un noticiero de televisión. A todo dije que no, no porque yo sea modesto, sino porque todo eso me parecía pérdida de tiempo y no me interesaba.
Pero como todo lo que sube tiene que bajar, llegó el día en que mi exitosa carrera como superhéroe menor sufriría una debacle. Era un asalto común y corriente perpetrado por un carterista cualquiera que con cuchillo en mano y palabras soeces le pedía la bolsa a una señorita. Me acerqué e iba a hacer mi trabajo cuando me di cuenta de que era el hermano menor de un amigo y vecino mío. A ese muchacho yo lo había conocido desde que él era un niño, e incluso habíamos jugado al fútbol con él. Me quedé petrificado y él al darse cuenta quién era yo, tiró la bolsa al suelo y salió corriendo. Yo seguí entonces mi camino hacia la oficina, puesto que regresaba de almorzar. Me entristeció mucho ver al chavo haciendo eso, y después me enteré que había huido de su casa y tenía problemas de drogas.
La gente que había visto la escena esparció el rumor de que yo no me había enfrentado al ladrón y que había sufrido un ataque de pánico. Que me había acobardado, que no era el valiente héroe que todos habían conocido. El rumor fue degenerando hasta escucharse en las últimas versiones que el ladrón me había sometido e incluso me había robado a mí. Se acabó mi éxito con el sexo femenino, la estima de mi jefe y el respeto de mis compañeros. Ya no me saludaba tanta gente en la calle, ya no me buscaron más medios ni hubo más invitaciones a almorzar. Mi fama se había acabado.
La situación llegó a tal punto que tuve que darme de golpes con un compañero de oficina. No me había enterado de que me tuvieran envidia o estuvieran celosos de mi fama, así que la única manera de acabar eso era con una pelea, que por supuesto gané. Un viernes después de terminar el trabajo nos dimos unos buenos puñetazos en el parqueo del edificio. Nos suspendieron a los dos una semana sin goce de sueldo y el compañero perdedor renunció, pero no se despidió de mí con rencor ni nada, sólo insinuó que yo había tenido suerte.
Después de esa pelea la situación volvió a ser normal. Eso sí, nadie se mete conmigo. Desde entonces he evitado un asalto a un bus, derrotado a un par de carteristas e hice caer a un ladrón en moto. La gente de alrededor de la oficina parece ya no prestarme tanta atención. Sigo siendo un superhéroe menor, pero sin fama.



martes, 21 de enero de 2014

El Espejo. Cuento japonés.

El Espejo. Cuento japonés.

Había una vez en Japón, hace muchos siglos, una pareja de esposos que tenía una niña. No eran ricos y vivían del cultivo de un terreno. La esposa era una mujer hermosa, sencilla e ingenua.

Un año, en que la cosecha no fue buena el marido, tuvo que partir en busca de trabajo fuera de su aldea. Su ausencia fue por mucho tiempo y, cuando regresó, lo hizo con dos regalos. A la niña le llevó una muñeca, y a la mujer un espejo de bronce plateado. La mujer miró el espejo con gran maravilla puesto que no había visto nunca un objeto similar. Quedó fascinada y sorprendida cuando, al mirarlo y reflejada en él, contempló a una joven y alegre muchacha a la que no conocía.

-Míralo y dime qué ves dentro.- le preguntó el marido
-Veo a una hermosa joven que me mira y mueve los labios como si quisiera hablarme ¿Quién es esta mujer?..
 El marido rió mientras le decía:
-¿No te das cuenta de que este es tu rostro? . Se llama espejo y en la ciudad es un objeto muy corriente.

La mujer quedó encantada con aquel maravilloso regalo, guardándolo con sumo cuidado en una cajita metálica. Como lo consideraba un objeto misterioso, solo de vez en cuando, lo sacaba para contemplarse. No conocía su magia pero entendió que, en él, aparecía su propia imagen. Era un regalo de amor, y los regalos de amor son sagrados. Durante muchos años, lo tuvo siempre escondido.

La mujer enfermó un invierno. Su salud, que había sido siempre delicada y frágil, se resintió con el frío extremo de ese año. Cuando sintió próximo su fin, tomó la caja del espejo y, sonriendo, se la dio a su bella hija que, por aquel entonces, se había convertido en una joven de parecido extraordinario al de la madre , diciéndole:

-Pronto dejaré de estar aquí, pero no te entristezcas. Debes prometerme que mirarás este espejo todos los días. Me verás en él y te darás cuenta de que, aunque lejos, siempre estaré velando por ti.
Al morir la madre, la muchacha cumplió a diario lo prometido. Miraba el espejo y en él veía la cara de su madre, tan hermosa y sonriente como antes de la enfermedad. Con ella hablaba y a ella le confiaba sus penas y sus alegrías; y, aunque su madre no le decía ni una palabra, siempre le parecía que estaba cercana, atenta y comprensiva.

Ingenua como su madre, jamás dudó que el rostro reflejado en la chapa reluciente no fuese el de ella. Hablaba a la adorada imagen, convencida de ser escuchada.

Un día el padre le sorprendió, en la ventana, mientras murmuraba al espejo palabras de ternura.
-¿Qué haces, querida hija?, le preguntó.
-Miro a mamá. Fíjate en ella, no se le ve pálida y cansada como cuando estaba enferma,  parece más joven y sonriente...
El padre quedó tan impresionado y emocionado que nunca se atrevió a decirle que a quién contemplaba, todos los días en el espejo, era ella misma y que, tal vez por la fuerza del amor, se había convertido en la fiel imagen del hermoso rostro de su madre. 

domingo, 12 de enero de 2014

LA FUENTE DE LA JUVENTUD


LA FUENTE DE LA JUVENTUD

Cuento popular japonés

Había una vez un viejo carbonero que vivía con su esposa, que era también viejísima. El viejo se llamaba Yoshiba y su esposa Fumi. Los dos vivían en la isla sagrada de Mija Jivora, donde nadie tenía derecho a morir. Cuando una persona enfermaba la mandaban a la isla vecina, y si por casualidad moría alguien sin síntomas, enviaban el cadáver a toda prisa a la otra ribera.
La isla, la más pequeña del Japón, es también la más hermosa. Está cubierta de pinos y sauces, y en el centro se alza un hermoso y solemne templo, cuya puerta parece que se adentra en el mar. El mar es azul y transparente, y el aire es nítido y diáfano.
Los dos ancianos eran admirados por el resto de la aldea, debido a su resignación y persistencia a la hora de aceptar y superar los avatares de la vida, y al amor mutuo que se habían profesado durante más de cincuenta años.
El suyo, como tantos otros en Japón, había sido un matrimonio concertado por sus padres. Fumi no había visto nunca a Yoshiba antes de la boda, y éste sólo la había entrevisto un par de veces a través de las cortinas, y se había quedado admirado por su rostro ovalado, la gentileza de su figura y la dulzura de su mirada. Desde el día del casamiento, la admiración y adoración fue mutua. Ambos disfrutaron de la alegría de su enlace que se multiplicó con creces con tres hermosos y fuertes hijos, pero ambos también se vieron sacudidos por la tristeza de perder a sus tres hijos, una noche de tormenta en el mar.
Aunque disimulaban ante sus vecinos, cuando estaban solos lloraban abrazados y secaban sus lágrimas en las mangas de sus kimonos. En el lugar central de la casa, construyeron un altar en memoria de los hijos y cada noche llevaban ofrendas y rezaban ante él. Pero últimamente una nueva preocupación había devuelto la congoja a sus corazones. Ambos eran mayores y sabían que ya no les quedaba mucho tiempo. Yoshiba se había convertido en las manos de su esposa y Fumi en sus ojos y sus pies, y no sabían cómo podrían superar la muerte de uno de ellos. ¡Oh, si tuviésemos una larga vida por delante!
Una tarde, Yoshiba sintió la necesidad de volver a ver el lugar donde había trabajado durante más de cincuenta años. Pero al llegar al claro del bosque, y observar los árboles, tan conocidos, se dio cuenta de que había algo nuevo. Tantos años trabajando allí, y nunca se había fijado en que debajo del árbol mayor había un manantial de agua clara y cristalina, que al caer parecía cantar, y su crujido, como el de hojas de papel arrugadas, se mezclaba con el murmullo de las hojas al ser movidas por el susurro de la brisa al atardecer. Yoshiba sintió una terrible sed y se acercó a la fuente. Cogió un poco de agua y bebió. Al rozar sus labios, sintió la necesidad de beber más, pero al ir a cogerla observó su reflejo en el agua y vio que habían desaparecido las arrugas de su rostro, su pelo era otra vez una hermosa y negra cabellera, y su cuerpo parecía más vigoroso y fortalecido. El agua tenía un poder misterioso que lo había hecho rejuvenecer.
Entonces sintió la necesidad de ir corriendo a decírselo a su esposa. Cuando Fumi lo vio llegar no reconoció a aquel mozo que de pronto se acercaba a la casa, pero al estar junto a él observó sus ojos y lo reconoció. Cayó desmayada al recordar sus años de juventud, pero Yoshiba la levantó y le contó lo que había ocurrido en el bosque. Decidió que ella fuese por la mañana, porque ya era de noche y no deseaba que se perdiera.
A la mañana siguiente Fumi se fue al bosque. Yoshiba calculó dos horas, porque aunque a la ida tardaría más por su edad y la falta de fuerza, a la vuelta llegaría enseguida porque habría recuperado su juventud. Pero pasaron dos horas, y tres, y cuatro, y hasta cinco, por lo que Yoshiba empezó a preocuparse y decidió ir él mismo al bosque a buscar a su esposa. Cuando llegó al claro, vio la fuente, pero no encontró a nadie. Entre el murmullo de las hojas y el crujido del agua oyó un leve sonido, como el que hace cualquier cría de animal cuando está solo. Se acercó a unas zarzas, las apartó, y encontró una pequeña criatura que le tendía los brazos. Al cogerla, reconoció la mirada. Era Fumi, que en su ansia de juventud había bebido demasiada agua, llegando así hasta su primera infancia.
Yoshiba la ató a su espalda y se dirigió hacia casa. A partir de entonces, tendría que ser el padre de la que había sido la compañera de su vida.

EL PRINCIPE SUSANO


EL PRINCIPE SUSANO 

Susano, hermano de la Diosa del Sol Amateratsu (significa-Interpretación/Lectura del Sol) viajaba cerca del río Hinokami en la provincia de Izumo cuando se encontró con la hija de una pareja mayor que lloraban desconsolados. 
Susano preguntó que ocurría, cuando los padres de la joven contestaron que era la última de las ocho hijas que debían de ofrecerle a un terrible dragón de Koshi, y les apenaba de sobremanera perderla, pues cada año el dragón había secuestrado una por una a las demás hermanas...y devorado. 
La bestia voladora en cuestión era tan enorme que su cuerpo se extendía por ocho montañas y ocho valles, y los árboles y musgos sobresalían de su escabroso escondrijo. Tenía ocho cabezas retorcidas, con ojos tan rojos como cerezas en invierno en cada una, y un vientre repulsivamente inflamado. 
Ningún mortal podía vencer al monstruo, pero Susano era algo más que un mortal. A cambio de obtener matrimonio con Kushinada-Hime, (princesa), promtió matar al dragón. 
Susano transformó a su futura novia Kushinada en un peine inocuo que escondió en su pelo, Susano ordenó a sus padres que prepararan una gran cantidad de sake bien potente y lo colocaran en ocho cubas cuando estuviese listo. Luego contruyó una empalizada alta, atravesada por ocho puertas, detrás de las puertas había un banco largo y en cada uno, una cuba de sake. Una vez quedó preparado, Suzano y los padres de Kushinadqa se escondieron a esperar al dragon. 
El delicioso aroma del sake fue un cebo efectivo, ya que el dragón fue atraído a probar el atractivo líquido tras las puertas. Cada una de sus ocho cabezas se bebieron rápidamente una cuba de sake, y rápidamente, el dragón acabó excesivamente ebrio, tanto que se hundió en el suelo borracho de estupor. 
Susano aprovechó el momento para salir de su escondite y blandir su espada mandoble hacia el cielo, y cortó la bestia en una miriadía de fragmentos. 
Así termino la vida del dragón de Koshi. Susano empezó su nueva vida con su esposa Kushinada, y también con unan nueva espada, pues en el interior de una de las colas del dragón, Suzano halló una cuchilla afilada maravillosa, la kusa-nagi-no-tachi o espada de dragón que disipaba las hierbas, que después dio a su hermana diosa del Sol. 

lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Qué es la contaminación del aire?

¿Qué es la contaminación del aire?
Es la que se produce como consecuencia de la emisión de sustancias tóxicas. La contaminación del aire puede causar trastornos tales como ardor en los ojos y en la nariz, irritación y picazón de la garganta y problemas respiratorios. Bajo determinadas circunstancias, algunas substancias químicas que se hallan en el aire contaminado pueden producir cáncer, malformaciones congénitas, daños cerebrales y trastornos del sistema nervioso, así como lesiones pulmonares y de las vías respiratorias. A determinado nivel de concentración y después de cierto tiempo de exposición, ciertos contaminantes del aire son sumamente peligrosos y pueden causar serios trastornos e incluso la muerte.
La polución del aire también provoca daños en el medio ambiente, habiendo afectado la flora arbórea, la fauna y los lagos. La contaminación también ha reducido el espesor de la capa de ozono. Además, produce el deterioro de edificios, monumentos, estatuas y otras estructuras.
La contaminación del aire también es causante de neblina, la cual reduce la visibilidad en los parques nacionales y otros lugares y, en ocasiones, constituye un obstáculo para la aviación. 
¿Cuáles son los principales contaminantes del aire?
Monóxido de Carbono (CO): Es un gas inodoro e incoloro. Cuando se lo inhala, sus moléculas ingresan al torrente sanguíneo, donde inhiben la distribución del oxígeno. En bajas concentraciones produce mareos, jaqueca y fatiga, mientras que en concentraciones mayores puede ser fatal.
El monóxido de carbono se produce como consecuencia de la combustión incompleta de combustibles a base de carbono, tales como la gasolina, el petróleo y la leña, y de la de productos naturales y sintéticos, como por ejemplo el humo de cigarrillos. Se lo halla en altas concentraciones en lugares cerrados, como por ejemplo garajes y túneles con mal ventilados, e incluso en caminos de tránsito congestionado.
Dióxido de Carbono (CO2): Es el principal gas causante del efecto invernadero. Se origina a partir de la combustión de carbón, petróleo y gas natural. En estado líquido o sólido produce quemaduras, congelación de tejidos y ceguera. La inhalación es tóxica si se encuentra en altas concentraciones, pudiendo causar incremento del ritmo respiratorio, desvanecimiento e incluso la muerte.
Clorofluorcarbonos (CFC): Son substancias químicas que se utilizan en gran cantidad en la industria, en sistemas de refrigeración y aire acondicionado y en la elaboración de bienes de consumo. Cuando son liberados a la atmósfera, ascienden hasta la estratosfera. Una vez allí, los CFC producen reacciones químicas que dan lugar a la reducción de la capa de ozono que protege la superficie de la Tierra de los rayos solares. La reducción de las emisiones de CFC y la suspensión de la producción de productos químicos que destruyen la capa de ozono constituyen pasos fundamentales para la preservación de la estratosfera.
Contaminantes atmosféricos peligrosos (HAP): Son compuestos químicos que afectan la salud y el medio ambiente. Las emanaciones masivas –como el desastre que tuvo lugar en una fábrica de agroquímicos en Bhopal, India– pueden causar cáncer, malformaciones congénitas, trastornos del sistema nervioso y hasta la muerte
Las emisiones de HAP provienen de fuentes tales como fábricas de productos químicos, productos para limpieza en seco, imprentas y vehículos (automóviles, camiones, autobuses y aviones).
Plomo: Es un metal de alta toxicidad que ocasiona una diversidad de trastornos, especialmente en niños pequeños. Puede afectar el sistema nervioso y causar  problemas digestivos. Ciertos productos químicos que contienen plomo son cancerígenos. El plomo también ocasiona daños a la fauna y flora silvestres.  
El contenido de plomo de la gasolina se ha ido eliminando gradualmente, lo que ha reducido considerablemente la contaminación del aire. Sin embargo, la inhalación e ingestión de plomo puede tener lugar a partir de otras fuentes, tales como la pintura para paredes y automóviles, los procesos de fundición, la fabricación de baterías de plomo, los señuelos de pesca, ciertas partes de las balas, algunos artículos de cerámica, las persianas venecianas, las cañerías de agua y algunas tinturas para el cabello.
Ozono (O3): Este gas es una variedad de oxígeno, que, a diferencia de éste, contiene  tres átomos de oxígeno en lugar de dos. El ozono de las capas superiores de la atmósfera, donde se forma de manera espontánea, constituye la llamada “capa de ozono”, la cual protege la tierra de la acción de los rayos ultravioletas. Sin embargo, a nivel del suelo, el ozono es un contaminante de alta toxicidad que afecta la salud, el medio ambiente, los cultivos y una amplia diversidad de materiales naturales y sintéticos. El ozono produce irritación del tracto respiratorio, dolor en el pecho, tos persistente, incapacidad de respirar profundamente y un aumento de la propensión a contraer infecciones pulmonares. A nivel de medio ambiente, es perjudicial para los árboles y reduce la visibilidad.
El ozono que se halla a nivel del suelo proviene de la descomposición (oxidación) de los compuestos orgánicos volátiles de los solventes, de las reacciones entre substancias químicas resultantes de la combustión del carbón, gasolina y otros combustibles y de las substancias componentes de las pinturas y spray para el cabello. La oxidación se produce rápidamente a alta temperatura ambiente. Los vehículos y la industria constituyen las principales fuentes del ozono a nivel del suelo.  

Contaminación del aire en análisis


Contaminación del aire en análisis

Exposición. Estudiantes plantearon posturas de cambio.
Exposición. Estudiantes plantearon posturas de cambio.
Ayer se celebró el día Interamericano de la Calidad del Aire, se lo recuerda cada segundo viernes de agosto y fue establecido el 28 de octubre del 2002.

Para esto el Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE), realizó un panel foro juvenil, en el que participaron varias instituciones de educación superior de la ciudad que aportaron con ideas para el cuidado y conservación del aire.

Carlos Zurita, representante monitor del proyecto calidad del aire del MAE Cotopaxi, en su exposición, mencionó que los gastos médicos de todas las familias ahora son más elevados por la calidad del aire, y las cosechas ya no son como antes, por las variaciones del clima, “los contaminantes principales son el dióxido de carbono (CO2), los metales pesados, los compuestos orgánicos volátiles, hidrocarburos, y poli aromáticos”.

Estas sustancias agotan la capa de ozono, por lo que la ciudadanía puede contribuir reduciendo el uso de vehículos privados a cambio del transporte público, cumplir con el ahorro de energía, evitar la quema de materiales al aire libre, y procurar una adecuada ventilación intramuros.

Zurita agregó que actualmente los controles que se hacen al momento de la matriculación de los automotores revisan el porcentaje de contaminación que emite un auto, ”porque en Latacunga hace 15 años el parque automotor era mínimo pero hoy es intransitable, y los vehículos son demasiados para el territorio”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en América Latina existen 440 mil muertes prematuras al año atribuibles a la contaminación del aire, además las infecciones respiratorias agudas son una de las cinco causas principales de muerte en niños menores de cinco años.

Joselyn Espín, expositora en representación de la Escuela Politécnica del Ejército Extensión Latacunga (ESPE-EL), dijo que Latacunga alberga un sinnúmero de empresas, “las mismas que no toman en cuenta el daño que causan al generar sus productos, y la contaminación del aire es cada vez mayor”.

Carmen Calvache estudiante de Ingeniería en Medioambiente de la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC), dijo que más de 100 millones de habitantes de ciudades de América Latina y el Caribe respiran aire que no cumple con las guías de calidad de aire de la OMS.

En el foro las jóvenes participantes de diferentes instituciones plantearon varias actividades de cambio como campañas de concienciación, controles permanentes a la calidad del aire y visitas a las empresas.
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El aire del país no tiene un diagnóstico claro Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com.ec/sociedad/contaminacion-aire-buses-autos-gases-ruido-radiaciones-combustible_0_952704830.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

El aire del país no tiene un diagnóstico claro Ampliar Ilustración sobre la contaminación del aire.Aire en el que se mencionó que "la situación de la gestión ambiental de la calidad del aire en el país presenta profundas falencias… la gestión ambiental presenta problemas tales como: la falta de seguimiento de convenios suscritos, dispersión legislativa, dispersión de jurisdicción y competencias, debilidad institucional y presupuestaria del MAE". Tres años después, las acciones para hacerlo efectivo se han enfocado en ciudades como Guayaquil y Cuenca en las que se empezó a monitorear el material particulado, uno de los contaminantes principales. Según el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (Cootad) los municipios tienen la competencia de monitorear la calidad del aire e implementar las medidas necesarias para reducir la contaminación. "Aunque el tema depende de cada municipio, el MAE debería dictar políticas de control y fijar estándares además de legislar", opina Verónica Arias, abogada en derecho ambiental. Nicolás Cuvi, director de la Maestría de Estudios Socioambientales de la Flacso, dice que el aire es un sistema que está contaminado por agentes que no se perciben y eso vuelve más complejo el trabajo de intervención. Además de los gases, nombra al ruido, las radiaciones electromagnéticas, los olores y el exceso de luz. Cuvi menciona que para poder intervenir y mejorar la calidad del aire de una ciudad es necesario un diagnóstico constante. En Ecuador, Quito es la única ciudad que lo hace desde hace 10 años; Cuenca e Ibarra también lo realizan desde hace menos tiempo. Con estos diagnósticos, dice Arias, se puede pensar en medidas que reduzcan la emisión de gases contaminantes. Explica que la intervención no requiere de medidas aisladas como el pico y placa, sino que menciona un sistema de transporte público óptimo. "Si sabemos que el parque automotor es el mayor contaminante de la mayoría de ciudades del país, hay que ofrecer un servicio de transporte que debe ser seguro y organizado", opina Arias. El tema de controlar la calidad del aire, dice Cuvi, requiere de políticas de Estado como mejorar la calidad del combustible o de ofrecer un sistema de ciclovías para que la gente tenga alternativas. "El MAE ha tomado las riendas de muchos temas pero el del aire aún necesita mucho más atención", concluye Arias. Un parque automotor viejo Jorge González es taxista. Recorre el centro de Guayaquil en un Datsun del 75. Los gases de su auto vuelan por la atmósfera y se unen a los del parque automotor de unos 620 000 vehículos. Óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono, dióxido de azufre, pequeñas partículas sólidas o líquidas de polvo, compuestos orgánicos volátiles, ozono. Ese coctel de gases flota en el ambiente guayaquileño. José Javier Guarderas, de Sambito, cita un estudio del 2004 en el que se evaluaron 649 vehículos. Solo el 9,86% era de modelos del 2000 en adelante; el 55,32% de entre el 90 y 99 y el 34,82% antes del 89. Las cifras no han variado mucho. Un estudio de la Dirección de Medio Ambiente del Municipio identifica a los autos como la principal fuente de contaminación, con índices que superan el 50% en emisiones de óxidos de nitrógeno, dióxido de azufre y monóxido de carbono. Hay otra causa: las termoeléctricas. En el 2006, un estudio de la Escuela Superior Politécnica del Litoral concluyó que las barcazas Victoria II y Power Barge I, para generación eléctrica, causaron daño a la salud de los moradores de la zona de Fertisa, en el sur. Dejaron de funcionar un tiempo, luego entraron en mantenimiento y reaparecen en un informe como la principal fuente de dióxido de azufre (58,9%), un gas irritante y tóxico. Pese a estos porcentajes, el director (e) de Medio Ambiente del Municipio, Glubis Muñoz, afirma que "Guayaquil posee una buena calidad de aire, en lo que influye la acción y dirección de los vientos dada su ubicación geográfica". La ciudad cuenta con un Plan de Gestión de Calidad del Aire que incluye controles y seguimiento al sector industrial. También tiene una estación automática de monitoreo para analizar la calidad del aire, ubicada en el centro de la ciudad. Están por debajo del límite La contaminación del aire está por debajo de los niveles permitidos por la norma internacional, según el último inventario de emisiones. El 97% de la afección se registra por los vehículos y termoeléctricas en la capital de Azuay. La Comisión de Gestión Ambiental y la Empresa de Movilidad, ambas del Municipio de Cuenca, trabajan en el monitoreo y políticas conjuntas para mejorar la calidad del aire en la ciudad. La última publicación fue en diciembre del 2011. Cuentan con 19 estaciones en diferentes partes. En el 2007 el parque automotor de Cuenca era de 75 000 vehículos, el año pasado llegó a 105 000. En material particulado (composición química-física por los carburantes) la norma internacional de la OMS fija hasta 50 microgramos por metro cúbico de aire. El nivel más alto se registra en las calles Presidente Córdova y en la Vega Muñoz, Centro Histórico, con 45 microgramos. Sebastián Izquierdo, director de Gestión Ambiental del Municipio de Cuenca, reconoce que en la ciudad hay calles como Presidente Córdova y la Vega Muñoz y horas picos (07:00, 13:00 y 18:00) que registran los niveles más altos de contaminación ambiental y "hay que tener mucho cuidado por la salud". En términos generales, dice Izquierdo, tenemos una calidad del aire mezclado pero en buenas condiciones. Esto se debe a políticas implementadas, algunas hace una década: disminución de la flota de buses, la comercialización únicamente del diésel premiun (menos azufre), la revisión técnica vehicular obligatoria para todos. La construcción del tranvía, que se iniciará en los próximos meses, según Izquierdo, se hizo pensando en aliviar la congestión y contaminación vehicular. De la misma manera que los proyectos de las ciclovías que están en implementación y el fomento de la bicicleta pública. Tomando las primeras pruebas Desde el año anterior en Ibarra existe un equipo de medición de calidad del aire que permite conocer el nivel de partículas contaminantes. Silvia Castro, directora de Gestión Ambiental de Municipio de Ibarra, cuenta que luego esta información es enviada al Ministerio de Ambiente (MAE) en Quito. "Nosotros no tenemos reportes del MAE donde nos digan que el aire está contaminado. Hemos solicitado, desde hace meses, una respuesta para conocer qué calidad de aire tenemos. Pero aún no hay respuesta". Los mayores contaminantes en Ibarra son los gaseosos, al igual que en las otras ciudades. Otros contaminantes que se registran son el humo del tabaco, el uso de ciertos materiales de construcción, productos de limpieza y muebles del hogar. Otros contaminantes gaseosos del aire provienen de volcanes, incendios e industrias. Roberto Ortega, responsable de Recursos Naturales del Municipio de Ibarra, dice que en la ciudad se realiza un monitoreo pasivo en cinco puntos. "La idea es saber los parámetros de la calidad del aire del sitio. No estamos midiendo a un vehículo ni a una fábrica, sino la calidad de aire que circula en determinado lugar". Agrega que se estableció un convenio con el Municipio de Quito para dotar a la ciudad de esta red sistema de monitoreo. Para iniciarlo se ubicaron filtros en 5: el Mercado Amazonas, Yahuarcocha, Bodegas del Municipio, Hospital de IESS y en Caranqui el de referencia o punto blanco en San Miguel Arcángel. Estos dispositivos llegan hasta Ibarra, son colocados en los puntos específicos de la ciudad, luego retirados y enviados a Quito para el análisis en laboratorio. "Primero queremos determinar si en la cuidad existe contaminación del aire o si estamos en un proceso de contaminación. Si es así, queremos empezar a tomar medidas", dice Ortega. Enfermedades en aumento El especialista en enfermedades respiratorias, Ramón Echeverría, realizó un estudio sobre el número de casos de infecciones respiratorias agudas desde el 2000 hasta el 2011 en Esmeraldas. En la década aumentó de 9 311 a 32 000 casos. Para él, esto es un indicador de la contaminación por los gases tóxicos de la Refinería Estatal de Esmeraldas y la Termoeléctrica de Esmeraldas. Su estudio indica que en el 2010, el principal motivo de consulta fue por enfermedades respiratorias. Hubo 41 124 casos. Su apreciación concuerda con un informe del 2004 por el consultor ambiental Jorge Jurado, denominado 'Auditoría de la Situación Ambiental en el entorno inmediato de las instalaciones de la Refinería Estatal de Esmeraldas, La Termoeléctrica Esmeraldas y Contrachapados de Esmeraldas'. En sus conclusiones detalla que el aire está contaminado con óxido de azufre, óxido de nitrógeno y óxido de carbono. En aquel entonces, se determinó que el impacto ambiental era negativo y de intensidad alta, principalmente en los barrios del sur que están en la zona de influencia de las plantas industriales. 

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